AUN ASÍ
A veces,
alzar el vuelo es lo que hace
mantener los pies en la tierra.
Pero dime, Dios,
¿quién ha tenido el ímpetu
de haber cortado mis alas
y la raíz de mis pasos?
Aun así,
me será posible llegar hasta ti.
AUN ASÍ
A veces,
alzar el vuelo es lo que hace
mantener los pies en la tierra.
Pero dime, Dios,
¿quién ha tenido el ímpetu
de haber cortado mis alas
y la raíz de mis pasos?
Aun así,
me será posible llegar hasta ti.
CICLOS
Hay veces que los ciclos llegan a su fin
y duele más de lo que se esperaba,
porque un día se deseó salir de ellos
con todas las fuerzas.
Pero hay tantas maneras de irse
y tan pocas de volver
que a veces la tristeza agridulce
no nace de la posibilidad de haberse precipitado,
sino de que algunas buenas razones para quedarse
empiezan a aparecer justo cuando,
por fin,
se cruza la puerta hacia otro camino.
ECO
Me desperté con el frío de una ausencia que no era solo aire, sino una amputación emocional. Te habías marchado, con poco más que añadir, cortando el vínculo con la precisión de un cirujano que no teme a la sangre ni se detiene ante la súplica del paciente.
Durante las primeras horas, el silencio en mi habitación era tan denso que parecía tener masa física; una presencia que se instalaba en mi ropa, donde tu olor aún libraba una batalla perdida contra el olvido.
Hubo una ligera comunicación, pero no servía de nada. Era solo una sucesión de excusas vacías, frases prefabricadas que intentaban sepultar bajo una cortesía burocrática el hecho de que, hasta hace solo un suspiro, parecíamos el amor que todo el mundo querría.
Es humillante procesar palabras tan pequeñas para la historia tan grande que habíamos construido. Leer aquellas líneas intentando justificar tu huida se sentía como intentar contener el derrumbe de un edificio con un par de gestos de cortesía barata, de material de segunda; o quizás es que nunca supiste decirme que para ti ya éramos de tercera, porque en tu casa te esperaba otra alma.
Es crueldad biológica pretender que mi cuerpo no guarde el instante especial en que ambos nos convertimos en el lugar seguro del otro, sin saber que tenías un desalojo entre manos. Hay una memoria en la piel que no entiende de rupturas radicales ni de bloqueos virtuales; mi hombro todavía se curva involuntariamente pensando que volverás a apoyar en él la cabeza, sigo confundiendo las caras de los extraños en el transporte público con la tuya y las canciones tristes que escucho todavía hablan de ti.
Y tal vez lo que más me quema no es que ya no estés, porque nadie muere de amor, sino la cobardía de haberme negado sin opción una última vez, un último encuentro donde pudieras mirarme de frente y reconocer que esto era una verdad que parecía mentira, o una mentira que parecía verdad.
Al final, el viento decidió soplar de una manera agridulce, justo cuando me empezaba a aburrir del eco de lo que fue y de lo que no será jamás; cuando pensé que quizá ya no tenía sentido seguir escribiendo este relato. El resto, lo escribirán los silencios que dejaste.
¡Hola, queridos/as!
¿Ha pasado algo de tiempo, verdad?
Espero que todo esté yendo bien y el primer mes de 2026 haya empezado con salud para vosotros/as y los vuestros.
Me paso por aquí para recordaros que, aunque le tenga mucho cariño al blog y fuese el inicio y la catapulta de todo lo que ha venido después, siendo especial, suelo estar más activo en redes, concretamente en Instagram. Os recuerdo que allí me podéis encontrar como @elcalderodelpoeta.
Posiblemente ya os habíais percatado si me seguís, pero quería decíroslo para que no cayera en el olvido o pareciese que había olvidado por completo esto. Aun así, me propongo pasar por aquí de vez en cuando.
Sigo haciendo las paces con mi yo poético poco a poco (sabéis que llevo una temporada centrado en escribir canciones), pero nunca deja de formar parte de mí; define mi persona.
No me extenderé mucho más.
Comentar que tenéis disponible un nuevo poema recitado. Os dejo el enlace de YouTube al final de esta publicación. Enseguida lo subo a Instagram.
¡Un abrazo muy grande, tanto para los/as de siempre como para los/as nuevos/as!
Con afecto,
Alejandro Rodríguez Heredia
(El Caldero Del Poeta/ALEE).
De otro serán sus labios
cuando mis besos no ericen su piel.
De otro será su cuerpo
cuando deje de contar sus lunares.
De otro será su mirada
cuando mis pupilas ya no se dilaten al verle.
De otro serán sus dedos
cuando los míos dejen de acariciarle en la oscuridad.
Porque penetré en la flaca línea
que distingue desvestir el alma
AIRBAG EMOCIONAL
Cada vez tengo más claro
que uno nace solo y muere solo,
que nada emerge desde el innatismo,
que lo mismo que la sangre une la unión sangra,
que confiar solo en uno mismo es la única opción y ni siquiera puedes fiarte escogiéndola,
que las personas no son tan limpias ni transparentes y a la vez tienen un trastorno obsesivo-compulsivo lavándose las manos,
que el interés es interesado y el desinteresado es interesado,
que el orden de los factores no altera el producto y por ello mis sensibles hipérbatos van estar continuados por puntos y seguidos...
O tal vez, un día de lluvia,
interna y externa,
decida poner punto y final.
O punto y a(otra)parte.
Mi destino lo dirá.
Pero con razón mi airbag emocional
salta a la mínima.
Las acículas de los pinos
se balancean ligeramente,
como si tratasen de susurrarme.
Sin embargo,
es el viento el que lo hace,
enfriando mi cuerpo por fuera,
por dentro ya está muerto de frío.
Miro por unos segundos hacia arriba
y veo trozos restantes de nubes
(mi fe se evapora con ellas)
tras las copas
(las mías son de cristal).
Las orugas se mueven lentamente
(como mi corazón)
con sus espinitas.
Ellas las lucen por fuera,
y yo las tengo clavadas en mi interior.
Los pájaros
abren sus alas.
Ojalá pudiese echar a volar
y escapar lejos de aquí.
El terreno es firme,
no como el suelo que suelo pisar día a día.
Tiene alguna que otra quebradura,
pero en mayor o menor medida,
todos estamos rotos.
Entonces,
me percato de que no hay nadie.
Estoy solo en la montaña.
Aunque,
al fin y al cabo,
puede que en toda esta cuesta llamada "vida"
haya tenido una compañía.
La del silencio.
SI FUESE PÁJARO
Si fuese pájaro
me gustaría volar del nido en el que estuviese,
pues las ramas al fin y al cabo
se las acabaría llevando el viento.
Tras ello,
construiría mi propia casa con esfuerzo
en un árbol lejos de la ciudad,
y me alimentaría por mérito propio,
no tendría gusanos
ni en la boca ni en la mente.
Mis plumas siempre estarían ahí,
así que podría compartirlas con otra especie
que fuese igual de dura y frágil que yo a la vez.
Pero la mía estaría en peligro de extinción.
Si no se diese el caso, piaría solo,
que en el fondo ninguna ave ha muerto por ello,
y mi canto sería la banda sonora de mi vida
que intentaría repetirme cuando tuviese las alas mojadas
o mantuviese el pico cerrado.
¿Echaría de menos la ramificación que hubiese dejado atrás para poder ir hacia delante?
No lo sé,
¿quién lo sabe?
Pero si fuese pájaro...
Volaría lejos para tenerme cerca.
¿QUÉ ME QUEDA?
Si se desgastaron las muletas
en las que me apoyaba.
Si las cosechas de mi huerto
pasaron a ser escasas.
Si dejé de ver el sol
que tanto alumbraba mis días.
Si el horno empezó a calentarse
y el pan quedó calcinado.
Si el aparente oro
resultó ser hierro oxidado.
Si la poesía se cohibió
y las palabras empezaron a desbocarse dentro.
Si el vivir se hizo extenso
y los años breves.
PARALELISMO REMINISCENTE
A veces me duele su recuerdo.
O el corazón.
No sé cuál de los dos,
pues sigue latente en ambos.
El amor ciega,
presa fácil;
kilos de carne podrida
cociéndose con lágrimas que llevan su nombre.
De noche y de día
ausencia de luz.
Estrellas deslumbradas.
Sol quemado.
Tablero pasado,
como si hubiera sido un juego;
mis movimientos fueron reales,
pero al fin y al cabo era su peón.
Como cerámica
que un día fue jarrón,
paquete de "Contenido frágil"
(corazón)
extraviado en el camino,
best seller
que termina en una planta de reciclaje,
bosque colorido
que acaba en cenizas...
La decepción
es peor que la rabia.
"Números", mi tercer disco poético, ya a la venta. Su precio es 12€ (+ posibles gastos en caso de envío), de los cuales 2 irán destinados a comprar comida para campañas navideñas de recogida de alimentos. Se puede comprar vía Mensaje Directo de Instagram o aleerodriguezheredia@gmail.com.
¿En qué consiste exactamente la vida? ¿Una historia propia? ¿Un camino hacia quién sabe dónde? ¿Un conjunto de experiencias y respiraciones? ¿Un proceso constante de metamorfosis?
Sea como sea el terreno, es nuestra propiedad/cualidad esencial, por la cual evolucionamos, nos adaptamos al medio, y nos desarrollamos.
Shakespeare dijo: "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos".
Habrá partidas que perderás, otras que ganarás, otras de las que huirás, otras en las que harás huir, otras en las que tendrás el control, otras en las que no, otras en las que estarás arriba en la cima y otras en las que no habrás subido aún la montaña... Pero de eso se trata la vida: probar y vivir.
La salud mental/emocional es un tema muy importante del que no se debería hacer tabú.
La empatía natural es necesaria, tanto en experiencias conocidas como en las que no lo son para nosotros/as.
Pedir ayuda no es sinónimo de debilidad, lo es de fuerza y oportunidad; conocidos, profesionales y números de teléfono están a nuestra disposición.
Siempre he dicho que no hay que tener miedo a expresar sentimientos, que es interesante que una persona no los enmudezca y los deje fluir.
La base de este álbum se acerca bastante a eso: quitar tabiques y saber que la oscuridad existe gracias a la luz y su salida.
Ahora también es vuestro.
AMOR A LA ANTIGUA
Damas y caballeros.
Romanticismo emergiendo de pieles.
Cartas, flores y besos.
Tradicionalismo como bandera emocional.
Conquistar y dejarse conquistar, o viceversa.
Modales y principios
(no tantos finales).
Subidas al altar
al mismo tiempo que a las nubes,
de donde venían las cigüeñas.
Matrimonios con satisfacción,
manifestada a través de vástagos.
Ignorantes y groseros.
Hambre de sexo insaciable.
Incomunicación y golpes
(internos y externos).
Apatía y pasividad como armas
de guerra,
la cual conlleva pérdidas igualmente
(descansad en paz, corazones rotos).
Inestabilidad plasmada en el venado humano.
Miedo al compromiso.
Descendencia decreciente.
Pienso que no pertenezco a esta época.
HERIDA Y SAL
Una nana,
cántamela.
Mi corazón
se ha ido.
No, no puedo negar
que fui tu peón.
Dudo que no me quisieras,
o al menos lo fingiste demasiado bien.
Debe haber alguna razón por la que el Cielo se convirtiera en Infierno.
Podría estar conduciendo por tu calle
en vez de haber tenido un accidente contigo.
Dime,
¿fue la mejor opción arrancar
todos los recuerdos que hoy busco?
Me dejaste sin respiración,
no podía hablar.
Para ser honesto,
solo pienso en tu dedo y un anillo.
Estoy escribiendo a dos manos
en caso de que quieras unirte y acabemos a cuatro,
el poema, supongo.
Asimilo que solo me queda bebida y vaso,
me emborracharé hasta apestar por dentro y por fuera.
La gente no querrá ver qué está mal,
pero lloverá desde mis ojos como herida y sal.